El centro
Un peón del centro no solo ocupa el centro: abre la salida de tus piezas.
Mira el alfil de c1 y cuenta las casillas marcadas: ninguna. No tiene ni UNA jugada. Está preso detrás de sus propios peones de b2 y d2 — y así empieza toda partida de ajedrez, sin que ninguna pieza grande tenga adónde ir. El primer trabajo de la apertura es resolver eso.
Una jugada después, con el peón en e4, mira el otro alfil: cinco casillas. Y la dama, que también estaba presa, ganó la diagonal entera. Esto es lo que hace de verdad un peón del centro — no solo ocupa el centro, ABRE la salida de las piezas de atrás. Por eso casi toda partida empieza con un peón del medio.
Te toca, desde el principio. Ocupa el centro con un peón.
Aprender a jugar